Quién soy

Desde mi propia experiencia personal, la vida me ha ido llevando a dar pasos decisivos en la búsqueda de respuestas.

Momentos en los que se volvió imprescindible aprender a poner límites, una relación distorsionada y poco cuidada con mi cuerpo y con el placer, un viaje a la India que dió paso mi primera crisis existencial, la experiencia de amar de forma incondicional, atravesar la pérdida de este ser querido y, como última gran vivencia, la maternidad en todas sus formas.

Comprenderme y atender al impacto profundo de las experiencias en nuestro ser y en nuestros vínculos ha sido clave para aprender a transitar cada vivencia con compasión.

Te cuento parte de mí

Soy Cata, soy mujer, de raíces mallorquinas, madre de Aloi y compañera de viaje también de Petra y Mar, mis compis perrunas, viajera, melómana y apasionada por la conexión con la naturaleza.

Hace unos años descubrí mi alta sensibilidad y ahora disfruto de caminar con ella.
Me siento guardiana de la matriz, la gestación y la intimidad de las personas.

Mi nombre completo es Catalina, en recuerdo de una importante figura en nuestra familia de origen, mi abuela paterna.

Te confieso que en estos últimos años, con mi nacimiento como madre, la vida me dió un vuelco, y me hizo replantearme mi rumbo y reafirmarme en mi elección de acompañar a mujeres.

Antes de descubrirte más sobre mi me gustaría darte las gracias por haber llegado hasta aquí. Se me llena el corazón cada vez que tengo el lujo de poder estar al lado de una mujer maravillosa! Así que quiero mandarte un fuerte abrazo ahora, de los que reconfortan y nos hacen vibrar más alto. Gracias, gracias, gracias.

Así pues te cuento como inicié mi rumbo hacia la terapia…

Siempre había dicho que me dedicaría a la educación y, cuando tocó dar el paso, decidí iniciar mi camino hacia la fisioterapia sin saber muy bien porqué elegía este camino, y al ir descubriendo la forma de entender el cuerpo, sentí un impulso muy profundo dentro de mi de dirigirme hacia profundizar más sobre la salud femenina. Tuve claro que mi entrega más importante iba por aquí y mi propósito tomaba este rumbo.

Con los años he entendido que este sentir me vino impulsado por mi propia experiencia vital, ya que en muchas ocasiones he recibido tratos irrespetuosos, con falta de empatía por parte de profesionales sanitarios en el área de la salud femenina. También por mi necesidad de autoconocerme para poder entenderme mejor. Y, por las mujeres de mi familia, gracias a mi abuela materna y toda la información que me ha compartido de nuestra historia, he podido darme cuenta de que de alguna manera tocaba rendir homenaje a mis ancestras, visibilizarlas, poner luz en su memoria, y esta es parte de la fuerza que traigo y entrego en los acompañamientos. 

También pude descubrir que parte de mi sensibilidad a través del tacto y de la escucha del cuerpo viene directa de mi tatarabuela, que en su momento sostuvo y entregó parte de su labor al cuidado de mucha gente.

Atendiendo a la propuesta que se me presentaba delante decidí especializarme en suelo pélvico y consciencia postural.

A los pocos años de experimentar acompañar desde aquí me di cuenta de que necesitaba ampliar mi mirada y la manera de tratar, mi intuición me hacía abrirme a otros saberes, tenía que complementar mi terapia con un trabajo que integrara y profundizara más en la esfera energética y la emocional.

De aquí surgió una nueva conexión, con técnicas orientales, en un viaje a Japón, visitando a mi hermano y mi cuñada. Ahí descubrí el poder de la moxibustión japonesa, una de las herramientas con las que me siento más cómoda y conectada. La curación a través del calor profundo.

A día de hoy sé que recuperar el equilibrio interno con la terapia manual no sólo depende de devolver ese estado de bienestar al cuerpo sinó que la emoción y nuestro cAmpo energético también son imprescindibles para llegar a este estado.

Para mi ahora es imprescindible como forma de autocuidado regalarme momentos de placer, citas conmigo misma, para dedicarme estos momentos y poder escuchar mi voz interior. Estoy abierta a nuevas experiencias y formas que me resuenen y me permitan exprimir al máximo este regalo que es la vida.

MIS VALORES

La vida como mujer merece ser vivida con todo el sentir y la entrega